Con las manos vacías

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En 10 segundos Ecuador rozó la gloria y estuvo a punto de ganar el partido, o por lo menos de llevarse un empate, pero en el mismo lapso convirtió su debut mundialista en una pesadilla que no resulta extraña. La historia se parece a una acontecida ante Uruguay en Quito por las eliminatorias a Sudáfrica 2010. Un descuido y una ingenuidad defensiva de la Tricolor en el último minuto del partido le permitieron a Suiza ganar 2-1 en el Estadio Nacional Mané Garrincha, en Brasilia.


El desenlace pudo ser mejor. Michael Arroyo, a los 92 minutos, desperdició un pase preciso de Antonio Valencia, que lo dejó frente al arco para que ejecutara su mejor remate. Pero 'Gambetita' prefirió hacer una jugada de más y dejó que los suizos le quitaran la pelota.
El grito de gol se quedó bloqueado en las gargantas de los aficionados ecuatorianos. El contraataque de los europeos fue inmediato. Los seleccionados nacionales se quedaron sin reacción, buscando una explicación ante el error de Arroyo. 10 segundos después Suiza marcó y ratificó su solvencia ofensiva. En las Eliminatorias los helvéticos no perdieron un solo partido.
Suiza y Ecuador son dos selecciones similares, con miedos y complejos parecidos, y con los defectos calcados. Por eso el empate parecía algo preestablecido, mecanizado. Tanto, que se mantuvo durante 92 minutos. En el minuto 93, sin embargo, desapareció. Seferovic decidió que tanta igualdad no era beneficiosa para su equipo, aspirante a la segunda plaza del grupo E, y le dio la victoria a Suiza cuando restaban segundos para el final del juego.
Hasta entonces el marcador señalaba el 1-1, que se había producido a partir de la misma circunstancia. Ambos equipos habían encajado el mismo gol en su portería. Con intérpretes diferentes, pero manteniendo el mismo papel. Alexander Domínguez y Diego Benaglio, los porteros, no salieron a tapar un balón aéreo, de esos que justifican que puedan utilizar las manos dentro del área, y la pelota quedó a merced de la cabeza de turno, primero la de Énner Valencia y después la de Admir Mehmedi.
La inocencia también se la repartieron en partes iguales durante 92 minutos. Circunstancia entendida, eso sí, como la falta de voluntad para tratar de asustar al rival. Ecuador se movía tímido sobre el césped, como si tuviera miedo de desatar a Jefferson Montero y a Antonio Valencia, sus dos mejores armas, para que no fueran a gastarse antes de tiempo. La 'Tri' se conformaba con tapar sus agujeros y mantenerse ordenada. Cero riesgos.


En Suiza, algo más liberada de la coraza, la estampa la colocaba con la cabeza alta, pero la mirada corta. Se fiaba al pase cercano, lento, sin peligro. Solo Xherdan Shaqiri parecía decidido a salirse de esa vía para vehículos lentos que adornaba la carretera de Suiza. En realidad, lo hacía porque en el esquema de Hitzfeld solo él cuenta con libertad para jugar sin intermitencias.


El seleccionador ecuatoriano, Reinaldo Rueda, lamentó la derrota y admitió que su equipo se jugará su destino en el Mundial frente a adversarios “muy difíciles”, como Francia y Honduras. “Perdimos el orden en los últimos minutos, nos traicionó la emoción y no supimos cerrar el partido”, declaró Rueda al intentar explicar cómo el empate se le escurrió entre las manos.


El entrenador de la selección de Suiza, Ottmar Hitzfeld, aseguró que fue maravilloso ganar en el último minuto, pues un resultado logrado así “aumenta la moral del equipo” frente a los próximos partidos ante Francia y Honduras.

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