El 90% de las invasiones ha sido eliminado en el cantón

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Hasta la sala de espera de la Secretaría Técnica de Prevención de Asentamiento Irregulares (STPAI), en el edificio del Sector de Desarrollo Social, al norte, llegan a cada instante personas con carpetas y documentos bajo el brazo con la finalidad de conocer cuál es la situación legal de los sitios en los que viven. Durán y Monte Sinaí (en Guayaquil) son los lugares que más se mencionan cuando se les pregunta dónde viven.

En esa sala, Denit Medranda y Darwin Vulgarín aguardan a que les confirmen si el área de Voluntad de Dios, en donde viven, será intervenida de la misma manera que la desalojada Thalía Toral, con la cual colinda.

Medranda y Vulgarín, con rostros de preocupación, aparte de ser vecinos tienen en común que antes de ir al noroeste vivían en otra zona de Guayaquil, que se sienten estafados por personas que les vendieron los terrenos en los que levantaron sus casas, y que tienen la esperanza de que les ayuden. “Queremos saber de una vez nuestra situación, aunque no tengo dónde ir, ni dinero para alquilar y peor para comprar una casa en La Joya”, ironiza Medranda.

De acuerdo con la citada secretaría, los desalojos se ejecutarán en todo Monte Sinaí, “no solo en el área reservada de seguridad”, explica Julio César Quiñónez, titular de la STPAI.

El parámetro que se emplea para determinar los retiros es si los habitantes están después de diciembre de 2010. Mediante esa norma, hasta el momento, en Guayaquil se han derribado alrededor de 570 construcciones. Lo que, de acuerdo con el plan estatal, corresponde a aproximadamente el 90% de las acciones planeadas en el cantón.

Actualmente, aún existen 4 sectores en los que se efectuarán los operativos. Según la entidad, en dos meses se espera cumplir con la meta de eliminación de las invasiones. La Camila, Sergio Toral (que colinda con Monte Lindo), Nueva Prosperina y Thalía Toral son las zonas donde se han efectuado los trabajos hasta el momento.

Pero Quiñónez aclara que los desalojos se mantendrán todo el tiempo, pues han detectado desplazamientos nuevos, esto es, gente que reincide y se traslada de una invasión a otra. “Es algo que no se consolida una sola vez. Por eso no se hacen todos de golpe, porque las cifras varían”.

Posibilidades de ayuda

Según la entidad estatal, van a ser regularizados los asentamientos que se encuentren consolidados.

Asimismo, informan las autoridades, para los asentamiento no consolidados hay un plan de contingencia que consiste en que no se puede echar a familias que cuentan con personas con discapacidades, personas con enfermedades terminales que no tienen a dónde ir y personas con condiciones económicas muy complejas. “Pero no han aparecido muchas. No hemos encontrado a esas familias”, indica el titular de la STPAI.

Los retirados que no están en esa situación, añade Quiñónez, pueden entrar a los procesos normales de regularización, pero como no son la prioridad tienen que esperar a que se resuelvan los casos urgentes.

De acuerdo con los últimos casos de desalojos en Thalía Toral, de 420 afectados solo 2 se han acercado para iniciar el proceso de regularización. Del total de las intervenciones hechas en todo Monte Sinaí, únicamente 8 se han inscrito.

De los operativos ejecutados entre 2010 y 2011, en la zona de reserva, hay 194 reubicados, de los 2.000 desalojados. “Si fuese real que las familias no tienen donde ir, hicieran el trámite”, sugiere Quiñónez.

Situación en Thalía Toral

En la cooperativa Thalía Toral, decenas de casas, de cemento, caña y mixtas, permanecen en ruinas y algunas de las familias que antes las habitaban decidieron irse. Otras, en cambio, han levantado paredes con lo poco que quedó de los desalojos del viernes pasado.

Las personas se resguardan del sol con sacos de yute, amarrados en las rústicas estructuras, como techos, y durmiendo a la intemperie. La ceniza de caña y madera quemada por moradores resalta a escasos metros de las pocas casas improvisadas.

Los vecinos durante la noche y la madrugada se turnan para vigilar sus posesiones. La mayoría de los moradores tienen miedo de revelar su identidad cuando exponen sus quejas, pues temen represalias de parte de autoridades o gente allegada a los traficantes que les vendieron los terrenos entre 2008 y 2009.

Íngrid, quien reconoce que habita allí desde 2011, justifica que recién construyó su casa en ese fecha porque comenzó a pagar los terrenos desde 2009. “No podía comenzar la construcción hasta tener abonada la mitad del valor de la propiedad”, explica la mujer, que dice no haber sido notificada.

Carlos Zambrano, de origen manabita, que también fue desalojado, envió sus pertenencias a una casa de la Prosperina, en donde le ofrecieron una casa de alquiler por $150 mensuales. “No tengo cómo pagar ese monto con mi trabajo de reciclador. Volveré porque quiero que me ofrezcan alguna solución habitacional”, expresa Zambrano, cuyo trámite de legalización es negado en el Cabildo, debido al decreto 607.

FAMILIAS SE MUEVEN DE UNA INVASIÓN A OTRA

En los desalojos realizados en las últimas semanas en Monte Sinaí destacan varios rasgos comunes entre quienes se asentaron en zonas irregulares.

Los nuevos asentamientos de Thalía Toral, por ejemplo, se conformaron por grupos humanos que antes ya habían sido retirados del área reservada de seguridad, es decir, de una invasión se trasladaron a otra.

Otro factor en común, según la Secretaría Técnica de Prevención de Asentamientos Irregulares, es que se presentaron casos de emigración dentro de la misma ciudad. Esto es que invadieron habitantes que ya vivían dentro del cantón.

Pero uno de los que más llamó la atención a las autoridades es que alrededor hay 80 apellidos relacionados a la repartición de lotes en el mismo sitio. “Esto significa que hubo un negocio, grupos de familias tomaron, parcelaron y dieron a todos los allegados”, detalla Julio César Quiñónez, titular de la STPAI. Asimismo, se hallaron terrenos invadidos, cuyos propietarios los alquilaban.

El operativo ejecutado en el mencionado sector fue el más grande realizado en la ciudad, por la cantidad de gente que había que desalojar. Las autoridades señalan que los que se aproximan serán de menor escala.

Según Quiñónez, la invasión de Thalía Toral está vinculada a un trabajo minucioso ejecutado por grupos de traficantes de tierra. “Están identificados Sergio Total y 3 ó 4 de sus secuaces que son investigados”.

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