La CIA defiende ‘método’ de tortura utilizado

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Luego de que Navy SEALs mataron a Osama bin Laden en Pakistán en mayo del 2011, altos funcionarios de la CIA les dijeron secretamente a congresistas que la información obtenida en presuntos interrogatorios brutales tuvo un importante papel en el que fue uno de los mayores éxitos de la agencia.

El entonces director de la CIA, Leon Panetta, repitió esa aseveración en público, y la misma fue parte de una elogiada película sobre la operación, Zero Dark Thirty, que muestra a un detenido ofreciendo la identidad del correo de Bin Laden, Abu Ahmad al-Kuwaiti, tras ser torturado en un sitio secreto de la CIA. Resultó ser que Bin Laden estaba viviendo en la casa de Al-Kuwaiti, así que localizar al correo era vital para encontrar al líder de Al-Qaeda.

Pero un reporte del Senado sobre los interrogatorios de la CIA afirma que la historia no es cierta. “Una revisión de documentos de la CIA concluyó que la información inicial obtenida, así como la información que la CIA identificó como la más crítica y valiosa sobre Abu Ahmad al-Kuwaiti, no estuvo relacionada con el uso de las técnicas intensificadas de interrogatorio de la CIA”, señaló el reporte.

Funcionarios de la CIA rechazan el reporte, y dicen que detenidos sometidos a tácticas coercitivas dieron detalles cruciales. “Es imposible saber en retrospectiva si hubiéramos podido obtener la misma información que nos ayudó a encontrar a Bin Laden sin usar las técnicas intensificadas”, dijeron.

El reporte del Senado, dado a conocer el martes, busca desacreditar metódicamente la posición de la CIA. Investigadores concluyeron que la CIA distorsionó reiteradamente en sus informes a paneles senatoriales cuál información sobre Al-Kuwaiti y Bin Laden provino de detenidos después de que supuestamente fueron interrogados violentamente, y que en muchos casos estos hablaron del correo antes de ser sometidos a tratamiento brutal.

Además, según el informe la CIA no recibió ninguna información de detenidos sobre Al-Kuwaiti hasta el 2003. Pero para el final del 2002, la CIA había compilado información significativa sobre Al-Kuwaiti y sus estrechos lazos con Bin Laden.

El investigador especial de la ONU para la lucha contra el terrorismo, Ben Emmerson, pidió que se procese a los altos cargos estadounidenses que autorizaron y supuestamente torturaron como parte de las políticas de seguridad nacional del expresidente George W. Bush.

Los responsables de “conspiración criminal (…) deben enfrentarse a sentencias penales proporcionales con la gravedad de sus crímenes”, manifestó.

James E. Mitchell, uno de los dos psicólogos que diseñaron el programa de interrogatorios de la CIA, defendió el tratamiento que se le dio a los presos y disputó el reporte del Senado que califica el trato como tortura.

El reporte senatorial dice que una compañía dirigida por los dos psicólogos recibió un pago de la CIA de 81 millones de dólares.

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