Loja en emergencia

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Después de evaluar la destrucción causada por las lluvias, ayer el Comité de Operaciones Emergentes (COE) declaró a Loja en emergencia.

El organismo, presidido por el alcalde Jorge Bailón, tomó esa decisión tras analizar el impacto del mal tiempo y el riesgo que la situación se agrave. La medida busca que fluyan los recursos desde la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos, a fin de atender las urgencias.

En tanto, Miriam González, Coordinadora Zonal 7 del Ministerio de Educación, puntualizó que hay cuatro establecimientos educativos que resultaron afectados por los fuertes aguaceros que caen desde el viernes.

Mañana habrá una minga de limpieza de quebradas y alcantarillas convocada por las autoridades. Además, está en marcha una campaña para que los ciudadanos estén prevenidos frente a la llegada del invierno.

Perjuicios en varios sectores

La fuerte lluvia que cayó la tarde del lunes en los barrios occidentales hizo que en el sector de Belén, vía Loja–Catamayo, un muro caiga y aplaste a seis carros nuevos que estaban en una concesionaria. Las pérdidas para los dueños llegarían a los $ 100.000.

Los automotores de la compañía Mirasol estaban exhibidos junto al muro que dividía a este concesionario con la empresa Aldeca.

Según los trabajadores de ambos lugares, en el sitio no existe ningún desagüe y el percance se dio debido al pertinaz aguacero. “No han tenido drenes en los costados para que les permita evacuar toda el agua, entonces la presión por la acumulación del liquido ha hecho que se venga abajo”, señaló Mario Benavides, director provincial de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos.

Los chubascos en la provincia de Loja se dan en distintos sectores. El viernes, la granizada solo fue en el casco urbano; el domingo cayó un fuerte aguacero en la zona norte y la tarde del lunes en los barrios occidentales.

En este último sitio varias escuelas presentaron daños, mientras que en el barrio Menfis Alto, cuatro casas quedaron inundadas y están a punto de colapsar.

Además, en el sector conocido como Belén, dos viviendas resultaron anegadas y los propietarios sacaron con baldes el agua que ingresó.

América Coronel, una de las perjudicadas, no podía contener sus lágrimas al observar que su casa estaba llena de lodo, así como también su pequeño taller de confección de ropa.

Las máquinas, las prendas elaboradas, las sillas y las mesas estaban destruidas. La inundación en el hogar y en el negocio de América llegó aproximadamente a unos 50 centímetros.

Esta vivienda fue la que más problemas presentó, debido a que la creciente hizo que se desviara la canalización de agua y afecte a la parte posterior de la casa.

Ese poderoso flujo hizo que se lleve un pedazo de terreno, donde América tenía su huerto. “No se fue más tierra porque el deslave ya llegó a la construcción de la vivienda. Estoy muy asustada, creo que en otra lluvia se va todo”, acotó.

Su tía Imelda Sánchez dijo que en el sitio faltan cunetas y espera que las autoridades ayuden a limpiar por lo menos las que existen. Una de las alcantarillas cercanas a este hogar colapsó.

El aguacero en los barrios occidentales duró más de 40 minutos. Rosa Poma, quien vive desde hace 6 años en Belén, comentó que sintieron temor que sus viviendas se caigan porque corría bastante agua por las cunetas junto a sus hogares. “En todo el tiempo que he habitado aquí, esta es la lluvia más fuerte que hemos vivido”, aseguró.

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